lunes, 26 de septiembre de 2011
Esta es una hermosa poesía que mi novia me dedico, al parecer no se acordaba del nombre pero si del autor. Aunque en este momento no logro comprender por completo la poesía y estoy algo confuso, seguro que mañana lo comprenderé mejor. En cualquiera de las situaciones me intriga las posibles deducciones que se pueden dar al leerlo en diversos estados.
Un poema de Raúl Otero Reiche
El hombre fundido en bronce
Una marejada de ritmos isócronos
violentos refluyendo en el pulso
brillante en su sangre
delante de un árbol
De los ramajes penden armoniosos nidos
Es un palacio inmenso
Para la vocinglera muchedumbre
El hombre mira el sol
que domina la cúpula sonora
cegado inclina la cabeza
sobre su velludo pecho
Se ha visto reducido
chaflanado en la tierra,
pero es un hombre, ¡el hombre!
el único que puede alzar la frente
de pie desafiando al infinito
La ancha llaga del tallo
se sangra a cada golpe
decisivo y voraz
gotea resina de los ojos del árbol
mudo mira quebrarse cada golpe de acero
Su nerviosa actitud
Súbito bambolea
su verde cuerpo en el vacío
un instante parece todavía indeciso
se yergue aún más
sacude violentamente sus ramajes
gira sobre sí mismo
como un inmenso trompo verde
y teniendo sus brazos rumorosos
se desmorona sobre el bosque en flor
El hombre lo contempla atónito
porque el tallo vibra
como un hacha de fuego
su corazón hundido ya por siempre
en la divinidad de la selva
Muchas gracias DNLS por esta hermosa poesía, te amo porque cada día me haces crecer más.
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